ausencia del padre o madre

Efectos psicosociales en el hijo que enfrenta la ausencia del padre o madre que emigra

Existe lo que se conoce como “trauma de la migración” una condición que señala la presencia de una discontinuidad, por el hecho de pasar por una experiencia que puede llegar a desorganizar los equilibrios y compromisos que se han adquirido con el paso de los años, pues la emigración es vista como una clase de empresa donde el éxito psicológico la gran mayoría de las veces se desconoce, porque la persona busca mejoras, sin verse en la necesidad de modificar el punto central de su identidad.

Dicho trauma puede sentirse en la persona como una especie de herida o fisura, dentro del plano psicológico, la cual trae consigo sufrimiento, lo que hace que se viva un choque violento que repercute posteriormente en su personalidad. Esto se puede generar mucho más rápido cuando las condiciones sociales se presentan de manera desfavorable para el emigrante; tanto en su país de origen como en el que ha establecido como destino.

Pero las consecuencias psicológicas que pueden desencadenarse no son del todo inmediatas. En ocasiones, el mismo trauma que se presenta contribuye a que se desarrolle una fusión en el interior de la personalidad. Asimismo, creando una serie de nuevas dinámicas en la organización psíquica posteriormente, esto dependerá de cada sujeto.

El trauma experimentado por ambos padres o por uno de ellos, puede ser experimentado igualmente por su hijo o hijos presentándose en varias modalidades. Y cuando todo esto se da bajo condiciones de clandestinidad se experimenta como un drama más doloroso y destructivo. 

El efecto, que se produce en los hijos de padres que deben ausentarse, es toda una experiencia de carácter complejo y antagónico, a su vez, se ve llena de fantasías y de una serie de imágenes que se desarrollan tomando como base las propias fantasías de sus padres.

Ahora bien, en el caso de los niños pequeños o que aún se encuentren en la etapa de lactancia, quienes se quedan con algún familiar y no entienden claramente el hecho de la migración de sus padres, pueden presentar severas consecuencias emocionales provenientes de tal acontecimiento. Esto porque toman como suyo el trauma que la familia está viviendo debido al viaje que los padres están realizando. Y sumado a ello, la angustia que todos perciben si existen las condiciones de clandestinidad antes mencionadas.

Hijos de padres en condición de migrantes, ¿cómo afecta esta condición en su personalidad?

En el caso de los hijos de padres emigrantes, son niños o jóvenes que pueden  llegar a ser poco asertivos en lo que concierne a sus relaciones interpersonales, son sujetos que pueden inclinar su personalidad hacia un estado de timidez y son ciertamente individuos distintos a diferencia de los hijos de padres que no realizan ningún tipo de migración o niños “regulares”.

En edades tempranas el efecto psicológico puede ser manejado de una manera quizá menos difícil tanto para el niño como para su cuidador. Debido a que, la manera como se le explique al niño lo que ocurre aunado al afecto que se le proporcione, puede hacerlo más llevadero. Logrando incluso que, la ausencia de los padres no sea tan notoria y frustrante.

Pero cuando esta situación de la migración ya sea de uno de los padres o de ambos ocurre cuando el niño está en su etapa preadolescente por ejemplo, el caso da otro giro y es allí donde se pueden comenzar a apreciar efectos negativos en su personalidad, evidenciándose ciertos cambios en su comportamiento ante la sociedad que lo rodea, los cuales no son más que un modo de expresión de lo que ocurre en su interior.

Existe igualmente otro aspecto importante que también debe tomarse en cuenta y se refiere a lo que se conoce como “reestructuración familiar” esto es algo que se da cuando cualquiera de los padres se ausenta y aquel que se queda en casa tiene dificultades para cumplir con las responsabilidades que el otro padre desempeñaba.

Esta situación influye directamente en los hijos mayores sin importar la edad que tengan. Pues, sus actividades cambian y ahora quedan a cargo de los menores. Son los hijos o el hijo (a) quien(es) debe(n) responder ante ciertas responsabilidades adultas, terminando mucho más afectados que los menores. 

De esta manera, la vida de niño y/o de adolescente, se ve entonces transformada drásticamente en una especie de adultez temprana, misma que, a largo plazo solo generará malestar y un gran desgaste psíquico, emocional y físico por supuesto, lo cual, de manera gradual irá demostrando ante los demás en distintos tipos de expresión conductual

Luego de todos eso cambios actitudinales, anímicos y del proceso psicológico que se está desarrollando en la mente de ese niño o joven; ocurre lo que todo padre que debe dejar a sus hijos desea; el reencuentro con ellos. Sin embargo, esta reunificación posterior no siempre representa ser la mejor solución. Pues, se han evidenciado casos en donde los resultados son peores. Especialmente aquellos en donde la condición migratoria de los padres es irregular, por la falta de seguridad social y económica.

Para concluir, cabe mencionar entonces que, al momento de afrontar una migración por parte de los padres y estar conscientes de que deben separarse de sus hijos.  Hay que prepararse en todo sentido, incluyendo el proceso emocional que esto implica. 

Es sumamente importante pensar en el bienestar psicológico y afectivo de los hijos en todo momento, comprendiendo que, la separación de manera imprevista sin moderación y tacto hacia los pequeños del hogar, solo provocará una serie de situaciones internas que a largo plazo, ocasionarán problemas conductuales y emocionales que pueden llegar a ser difíciles de revertir.

 

 

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