conformismo 

¿Cómo llegamos a ser personas conformistas?

El conformismo es un término de tipo abstracto que utilizamos para describir la actitud que puede llegar a tener un ser humano ante los sucesos que giran en torno a su propia vida. Así como, las diferentes situaciones que día a día puede llegar a experimentar. 

Ser una persona conforme, significa que es una persona que vive con el hecho de “aceptar” sin replicar o presentar queja alguna. Cuando se hace uso de este adjetivo hacia alguien, es común ver que se esgrime aplicando al mismo un sentido positivo. Pero en el caso del conformismo la “aceptación” que la persona demuestra se vuelve en una situación totalmente negativa para ella.

De manera que, se entiende que el conformismo en un individuo se caracteriza por aceptar absolutamente todo lo que le ocurre, sin importar si resulta ser algo negativo o positivo para sí. Además de esto, quien actúa demostrando esta característica, no se preocupa por hacer nada con tal de enfrentar lo que no le gusta o satisface.

Esta característica resulta ser una de las actitudes más comunes de nuestra época y esto se ve altamente relacionado con la sociedad en la  que vivimos. Pues, las personas se ven envueltas en un sistema de rutinas, así como exigencias, deberes y ocupaciones de los que liberarse no resulta ser fácil. Si, lo que se quiere es subsistir del mejor modo que se pueda.

Por otra parte, se puede hacer mención también de que, el conformismo se relaciona con el miedo o la inseguridad por llegar a perder ese espacio social que se ocupa. El cambio es algo que no está dentro de la mente de la persona conformista. Porque se limita a lo que se encuentra dentro de su zona de confort o lugar seguro, sin la iniciativa de  buscar más triunfos o logros. Pues, todo aquello que ya posee es suficiente para poder tener una vida medianamente normal.

¿Por qué somos conformistas?

Fácilmente podemos dar un vistazo al pasado y darnos cuenta de que existió una época en la cual, la mayoría de las personas no eran conformistas. Llegar lejos era un sueño común que cada individuo tenía, se deseaba hacer de la vida algo completamente memorable. Sin embargo, ¡algo ocurrió! y en algún punto, esos deseos de grandeza fueros esfumándose.

El ser humano se vuelve conformista por un grupo variado de razones dentro de las que podemos mencionar:

  • Dependencia que se puede tener hacia otras personas
  • Por la baja autoestima que pueden presentar las personas
  • Falta de motivación 
  • Miedo a algo

El ser una persona conformista se relaciona en gran medida con el nivel de interés y de exigencia que aplicamos en nosotros mismos. Son aquellas personas que se enfocan firmemente en lograr conseguir aquellos objetivos de mayor valor. Quienes logran desarrollar una vida que, con cada paso que se da, se pretende generar éxito y bienestar. 

Por otro lado, el hacer lo contrario es decir, lo estrictamente necesario. Es simplemente renunciar a lo mejor que se puede encontrar en la vida, creando entonces el estado de conformidad ante lo que se tiene

Podemos decir también que, el trasfondo de toda esta actitud conformista de las personas, tiene su explicación en la falta de confianza que tienen en sí mismas. Además, del miedo que puedan tener en relación a buscar mucho más de lo que se tiene. Esto puede verse como desidia o desinterés, sentando las bases para tener una vida simple y hasta sin sentido.

Dentro de este tema del conformismo cabe también mencionar que, en muchas ocasiones  sin importar que se trate ya de una persona adulta, se suelen presentar comportamientos infantiles. Esto que mencionamos se refleja en las ocasiones donde la persona es de las que tienen en su mente la frase “dejar que otros hagan” y actúan bajo esa ideología. Por ejemplo, cuando se presenta algún tipo de situación incómoda o comprometedora, solo dejan que sean otros quienes actúen.

Así pues, todo lo anterior genera que el hecho de vivir bajo la sombra de lo que hagan los demás, convierta a la persona en alguien “conformista” y esto a su vez, le lleve al punto donde se anulan sus capacidades y potencialidades para la vida.

Ahora bien, En algún momento mencionamos el aspecto de la autoestima, y en relación a esto ahora podemos señalar que, una persona al presentar un bajo nivel de autoestima o de motivación, tendrá otro motivo más para caer en el mundo del conformismo. Por un lado, esto se produce porque la persona no cree en sí misma, piensa constantemente en su incapacidad para poder realizar una determinada labor. Y, por otro lado, no existe ese impulso o energía que resulta necesario y podemos decir que hasta imprescindible, para dar inicio  o para continuar con cualquier proyecto que se desee llevar a cabo. 

Es por esto que, la autoestima y la motivación van de la mano y son dos aspectos que pueden verse como determinantes en el nivel de conformismo que presente cualquier persona.

Un individuo que no cree en sí mismo o simplemente que no cuenta con ese impulso adicional que le permita hacer y crear. Lo más probable es que no posea ni el ánimo ni el coraje suficiente para lograr metas que no sean simplemente las que estrictamente necesarias para sobrevivir. 

Finalmente, vale acotar que, ser conformista tiene sus niveles, lo ideal es mantenerse en un nivel que sea sano para nuestro desarrollo como personas, pero caer en el conformismo continuo y excesivo, es definitivamente negativo por lo que, es prudente examinarnos y ver qué tan conformistas somos para establecer claramente el hecho de poder aspirar a más y buscar cómo lograrlo.

 

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